INTRODUCCIÓN
Las Amazonas eran un grupo de mujeres guerreras, supuestamente hijas
de Ares, dios de la guerra, siendo su madre en la mayoría de
los casos, Harmonía. Se gobernaban, en su reino situado a las
orillas del río Termodonte, en Capadocia, sin la presencia
de varón alguno, teniendo como poder máximo una reina
elegida periódicamente entre ellas. Sólo se reunían
una vez al año con hombres extranjeros con el objetivo de perpetuar
la especie. Si los bebés nacidos eran varones, los mataban,
o, en muy pocos casos, los entregaban a sus respectivos padres. Parece
ser que a las niñas, cuando se desarrollaban, se les cortaba
o quemaba un pecho para que pudieran manejar mejor el arco. Esta creencia
se basa en el hecho de que, en griego, su nombre significa "sin
senos". Sin embargo, no existen imágenes que corroboren
esta versión. Las Amazonas, cuya existencia parece tener fundamentos
históricos claros, rendían un culto especial a la diosa
Ártemis, pues la consideraban su afín, al ser ésta
cazadora y virgen. Existen varios acontecimientos en los que se cree
participaron las Amazonas: la invasión de Licia, siendo rechazadas
por Belerofonte; la invasión de Frigia; la lucha contra Heracles
por el cinturón de Hipólita, reina de la tribu; la ayuda
a Príamo en la guerra de Troya siendo reina Pentesilea y una
expedición a la isla de Leuce, entre otras aventuras. Según
algunas versiones fueron las fundadoras de ciudades como Cime, Éfeso,
Esmirna y Pafos.
Las Amazonas, según aparecen en los poemas Homéricos,
eran una horda de mujeres guerreras, que luchaban contra los hombres,
y cuyos conflictos eran temidos incluso por los guerreros más
bravíos.
Parece ser que sus territorios se extendían tradicionalmente
en la zona del río Tanis (hoy río Don) pero que Afrodita,
disgustada por sus rudas actidudes, las obligó a trasladarse
a Capadocia. Sin embargo, se dice que podrían haber vivido
en otros lugares, como son el Oeste de Asia Menor, en Tracia, e incluso
Libia, Egipto o Siria.
SU FORMA DE VIDA
En el siglo V a.C., el historiador griego Herodoto informó
de que una mujer guerrera cabalgaba por las estepas del sur de Rusia.
De acuerdo con él, los griegos vencieron a las Amazonas en
la batalla de Termodón e hicieron muchas prisioneras. Durante
el viaje a casa por mar, las mujeres mataron a sus captores, tomaron
el barco y se adentraron en una tormenta. La tormenta las llevó
a la orilla, donde se encararon con otro ejército, los Escitas.
Los Escitas hicieron la paz con las Amazonas y tuvieron hijos con
ellas. El resultado fue una sociedad matriarcal. De acuerdo con Herodoto,
los Escitas llamaban a las Amazonas "Oiorpata", asesinas
de hombres. Las mujeres controlaban su sociedad, y tenían dos
reinas, una para la defensa y la otra para las tareas domésticas.
Las dos compartían el gobierno. Las mujeres usaban las armas
no sólo para defender su propia tierra, sino también
para hacer numerosas conquistas en los territorios vecinos. Ellas
peleaban a pie y a caballo, llevando escudos de medialuna y empuñando
lanzas, arcos, hachas de batalla y espadas.
La leyenda dice que las Amazonas fueron las primeras en montar a caballo.
Las Amazonas se llevaban bien con los caballos y con sus veneradas
yeguas. Muchas Amazonas tenían en sus nombres la palabra hipo,
que significa caballo. Cabalgaban tan bien, que eran conocidas por
ello en toda la región. Podían bailar encima del caballo,
levantarse cuando iban a galope, saltar de un caballo a otro y saltar
sin silla a través del fuego.
Las Amazonas eran fuertes creyentes en la energía mística
y sobrenatural. Además de ser las primeras en montar a caballo,
también lo fueron en usar el hierro. Podían destruir
poblaciones enteras de hombres adultos, y no había defensa
contra ellas. Su vestimenta consistía en una corta túnica
ceñida para la acción, frecuentemente abierta en un
lado para exibir la figura de la mujer. El objetivo no era enseñar
a los extranjeros que vestían un atuendo fantástico,
sino indicarles explícitamente que aquellas mujeres estaban
guerreando contra los hombres. También llevaban capas de piel
de pantera y armaduras.
Las Amazonas estaban orgullosas de sí mismas. Adoraban firmemente
a su Diosa. Ellas no se doblegaban ante ningún hombre por ninguna
razón. Si la historia las ha recordado es porque las gustaba
la guerra y odiaban a los hombres, consideraban que debían
perseguir a las culturas estríctamente patriarcales de los
hombres y matarlos por sus creencias. Las Amazonas rehusaban a perder
su libertad y sus derechos, por consiguiente, ellas eran consideradas
como peligrosas y antinaturales. Su extinción fue producida
a causa de los Griegos y otras sociedades patriarcales que iban en
contra de que esas mujeres se defendieran tan fieramente por conservar
sus derechos. Toda mujer necesitaría aprender a ser una Guerrera
Amazona cuando fuera necesario.
LAS AMAZONAS, ¿HECHO O FICCIÓN?
Hay un sitio arqueológico en Kazakhstan en el que se han encontrado
enterramientos que podrían ser los de unas mujeres guerreras.
Las mujeres fueron enterradas con armas. Hay pruebas que nos permiten
saber si una mujer era ama de casa o sacerdotisa. Si estas mujeres
fueron enterradas con armas, esto nos hace suponer que ciertamente
participaron en las batallas. Los huesos curvados de la pierna de
una mujer, atestiguan que se pasaron la vida montando a caballo; esto
es una prueba de la participación de mujeres en actividades
hechas para los Griegos. Así, se demuestra que dominaron al
hombre. Una punta de flecha junto al cuerpo de otra mujer, que aparentemente
fue la causa de su muerte, es una prueba directa de la participación
de las mujeres en la batalla.
La existencia de mujeres guerreras está también apoyada
por un descubrimiento en 1972 en la ciudad de Ordzhonikidze en el
sur de Ucrania, de la tumba de un hombre, una mujer y un infante aparentemente
pertenecientes a una casta real. Las armas enterradas al lado de la
mujer nos dan pruebas otra vez de la participación de la mujer
en la batalla. Esto una vez más apoya la teoría de que
las mujeres fueron ciertamente guerreras en las culturas antiguas,
pero esto no es una prueba de que sea la misma cultura que las Amazonas.
El entierro de un hombre y de un infante con la mujer en lugar de
esto, nos da una prueba de una cultura basada en la igualdad entre
hombres y mujeres, antes que una en la cual la mujer dominara la cultura.
Este sitio, como el de Kazakhstan, no prueba la existencia de las
Amazonas, sino de una cultura en la cual las mujeres participaban
en las batallas.
No hay pruebas de la existencia de sitios arqueológicos de
la cultura de las Amazonas, sino que hay algunas pruebas indirectas
de sus ocupaciones en la casa, según nos describe Herodoto,
en la boca del río Thermodon. En ese sitio, ha sido descubierto
un gran montículo que podría haber servido como base
de una fortificación, así como también una extraña
apertura que podría haber servido para un ritual o un propósito
religioso. Esto probablemente signifique que el sitio estuvo ocupado
en algún punto, pero saber si era o no la cultura descrita
por Herodoto, es imposible.
La conclusión de todo esto es que mientras había razas
de mujeres guerreras en la antigüedad, es muy probable que no
se tratasen de las Amazonas que odian a los hombres, según
la leyenda. Más bien, se trataría de una sociedad en
la que las mujeres tuviesen los mismos derechos que los hombres, una
sociedad en la que la mujer luchase en la batalla junto al hombre,
y en la que el hombre ayudase en las tareas del hogar a la mujer.
Quizás los Griegos antiguos conocían una o varias de
éstas culturas, y las interpretaron como una sociedad en la
cual la mujer era la que dominaba al hombre. Los estudiosos no tienen
pruebas a favor o en contra de la existencia de las Amazonas, y parece
que no las tendrán en un futuro cercano. Entretanto, las historias
de las Amazonas seguirán captando nuestra imaginación.
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