Seguidamente
transcribimos aquí la Introducción y el primer capítulo,
el resto lo podéis leer en el libro (el que lo tenga) o en la
versión PDF que podeis descargar en esta misma página.
AMAZONAS. MIS RECUERDOS
por María José Torres Cegarra
INTRODUCCION
No soy escritora, no soy objetiva, solo soy amazona desde hace ya once
años. Alguna vez, sentada junto a otra amazona con menos años
en la legión, sin querer me he sorprendido relatando viejas historias
sobre la legión. He podido comprobar que les interesaba, lo que
supone para mi una sensación agridulce; dulce porque estoy orgullosa
de haber vívido todo esas historias; pero agria porque los años
pasan y parezco una abuela contando batallitas (al menos todavía
no estoy senil del todo).
Me atraía la idea de escribir todo ésto para que no se
olvidara, ya que de alguna manera forma parte de la historia de las
Amazonas, y sirve para recordar a personas que ya no están por
decisión propia en nuestras filas; Teresa por ejemplo, que por
circunstancias de la vida (que no es siempre como nos gustaría),
nunca pudo disfrutar de lo que con su esfuerzo contribuyó a crear.
También sé que éstos son sólo mis recuerdos,
faltan muchas cosas que espero alguien escriba alguna vez.
Aprovecho estas líneas para dar las gracias a Salva y Angel,
es una deuda que aún esta pendiente, y a tantos amigos por todo
lo que hicieron y hacen por nosotras todos los años, sin cuya
ayuda seguramente no estaríamos aquí.
1990
En un cuarto, de una casa como otras, de un barrio cartagenero; Isa
y M» José recordaban todo lo acontecido la semana anterior,
durante las primeras fiestas de "Cartagineses y Romanos" Año
I… momentos de risas, nuevos amigos, cómo Loli y Azu se
habían pasado toda la mañana del sábado tiradas
por el suelo en la plaza de las flores (Juan Xlll) recogiendo los claveles,
rosas y margaritas que los floristas desechaban para utilizar sus pétalos
por la tarde en el desfile; todos los recuerdos eran agradables y valía
la pena recordarlos. Pero sentían que algo había faltado,
sus trajes eran preciosos y estaban guapísimas, sin embargo algo
fallaba. Andaban en ésto cuando Escipión, bueno ya Angel,
entró en el cuarto con Loli, venían a despedirse porque
vivían en Valencia y al día siguiente tenían que
reintegrarse a sus puestos de trabajo. Isa le dijo con mucha determinación:
"Angel el año que viene me corto el pelo disimulo mis curvas
con una coraza de cuero y me uno a tus legiones, quiero participar en
la batalla, en las guerras de campamento....", –a lo que
Angel respondió– "¿Y por que no encontráis
algo que siendo mujeres os permita participar en todo?". Hubo un
silencio, estábamos pensando y a coro Angel y M» José
lo encontraron "LAS AMAZONAS", corrimos al comedor a consultar
la vieja enciclopedia, esa que un día, hacía ya algunos
años, mis padres compraron tomo a tomo, mes a mes al Círculo
de Lectores, "por si algún día las crías necesitan
ayuda en sus estudios".
Al oír las carreras M» Carmen, un tanto sorprendida, se
unió al grupo. Mientras Loli la ponía en antecedentes
los demás pasábamos las hojas de la enciclopedia buscando
información. Por fin, allí estaban "Las Amazonas
de Capadocia" que vivieron en la Capadocia Marítima, en
Asia Menor zona de influencia griega pero con posterioridad romana.
Ya teníamos la idea, pero faltaban las guerreras:
–se lo diré a Encarni y a Rosa
–yo a Celi, ¿Y tú?
–Yo a Cati, Azu y Tina. Oye ¿y porque no avisamos a las
chicas de los Magistrados Teresa y Juana?; seguro que les gusta la idea
y se nos unen
Angel intervino para recordarnos que antes de nada el Senado Romano
debía aprobar nuestro proyecto para que se pudiera llevar a cabo.
Eufóricas no podíamos dejar de hablar y hacer planes.
Tanto es así que Angel y Loli acabaron marchándose ya
avanzada la noche, hacia Valencia.
Encarni dijo que sí y fichó a Mar, Ruth y a Toñi
Soto (su compañera de trabajo), Rosa, Tina y Celi dijeron que
no, Azu que sí, M» Carmen Navarro nos presento a Toñi
González (una de nuestras reinas en el futuro), Teresa y Juana,
además trajeron a sus hijas Nadia y Marta respectivamente. Y
por último Chenchi y su hija Carmen. Cati dijo que sí,
pero después se fue. Y así poco a poco creamos nuestro
grupo.
Teníamos que conseguir cuanto antes la aprobación de nuestro
proyecto. Enseguida Angel, desde Valencia, nos preparó la cita
con el Gran Senado. Aunque no estaríamos solas, teníamos
un infiltrado, el representante de su legión. Esa tarde hubo
una batida por las Bibliotecas de España, Loli en Valencia, Azu
en Madrid y en Cartagena Juana, Teresa, Isa y yo nos fuimos a la Biblioteca
Municipal y pasamos la tarde, cada una en su ciudad, estudiando a las
"Amazonas" y la forma de relacionarlas con Escipión,
porque para que se aprobara teníamos que conseguir un cierto
rigor histórico.
Más tarde las de Cartagena fuimos al "Bar Ensanche",
junto a la antigua Biblioteca Municipal, a tomar algo. Teresa y yo seríamos
las encargadas de llevar a cabo la exposición ante el Senado,
y estábamos un poco nerviosas, así que pedimos una tila,
para tranquilizarnos, el camarero nos miró y nos dijo:
–¿Tila?, si no es época de exámenes, ¿seguro?"
–Sí, Sí
respondimos pensando que nosotras sí teníamos un examen
pendiente, y todas nos echamos a reír.
Llegó el momento. Hotel Restaurante Los Habaneros, 21’00
horas, ante nosotras el "Gran Senado". Cuando llegó
nuestro turno, contamos como las Amazonas, a las cuáles pretendíamos
emular, procedían de la Capadocia Marítima, en Asia Menor,
entre el mar Caspio y Egeo, zona de influencia Griega, en principio
y posteriormente conquistada por Roma. Dichas Amazonas aparecían
en la Mitología Griega, como Roma asumía creencias y religiones
cuando conquistaba nuevos territorios, las Amazonas pasaron a ser romanas.
Y cuando Escipión emprendió su viaje hacia Quart–Hadast
para combatir a los bárbaros cartagineses, se sabe que traía
con él grupos de mercenarios y guerreros aliados. Y ahí
es donde aparecemos nosotras entre esos grupos de guerreros.
Hubo algunas preguntas, que entre las dos respondimos con facilidad.
Sólo uno insistía e insistía, en que el nombre
que proponíamos no nos definía como romanas, por ello
sugería añadir la palabra Romanas a nuestro nombre. Nosotras
estábamos atónitas, nuestro espía, el infiltrado,
el incondicional, era el que hacia esta exposición. Entre los
demás componentes del Senado se produjo un debate, y al finalizar
el Presidente se dirigió a nosotras y nos preguntó si
nos parecía bien añadir esa palabra a nuestro nombre.
Accedimos y así quedo "AMAZONAS ROMANAS DE CAPADOCIA".
La reunión acabó tarde, ya pasada la media noche, y mientras
Isa nos esperaba en el coche para acompañarnos a casa. |